domingo, 13 de marzo de 2011

¿Seré próspero en esta industria?


Si asumimos que esta pregunta es cerrada y que las posibles respuestas son Sí o No, ambas estarían en lo correcto. Difícilmente una persona se hace millonaria siendo vendedor asalariado, pero sin duda alguna son las ventas la mejor escuela de negocios a la que un futuro millonario puede asistir.

Según la ya conocida clasificación de Robert Kiyosaki, los ricos son aquellos que logran llegar al lado derecho del cuadrante de flujo de efectivo: los dueños de negocios e inversionistas; mientras la clase media son los empleados y autoempleados. Es la educación financiera y nuestra habilidad de desarrollar problemas lo que nos lleva a movernos de un cuadrante a otro.

"No es el dinero lo que nos hace ricos, sino la habilidad para resolver problemas". Ésa fue la lección que aprendió el autor de "Padre Rico, Padre Pobre" en su paso por la fuerza de ventas de Xerox. Recordemos que Robert tuvo la posibilidad de trabajar en una línea aérea y en una gran empresa petrolera después de volver de la guerra. Sin embargo, sabía que esos empleos sólo le darían altos ingresos, no inteligencia financiera ni habilidades comerciales (destrezas necesarias para ser millonario).

Así que sacó provecho de los años que trabajó como vendedor pues -según relata-aprendió a vencer la timidez, superó el rechazo, se enfrentó a desafíos y venció mil adversidades. Además se involucró a fondo en las ventas desarrollando habilidades paralelas en negociación, marketing, manejo de personal, administración, distribución, cobranzas y hasta psicología.

El manejo de clientes difíciles, la demora del producto, los problemas de stock, el incremento de la cuota de ventas, el cambio de zona o ruta, las dificultades de cobranza, las carteras morosas, los descuentos, las ofertas no vigentes, los clientes grandes, los clientes pequeños, la pérdida de mercadería, la mala publicidad, la competencia desleal, las quejas, los procedimientos de calidad, el mantenimiento de cartera, etc. Quizá se identifique con algunos de estos problemas que afectan directa e indirectamente nuestra labor. Pero las soluciones que propongamos tendrán un doble efecto: resolver la dificultad inmediata e incrementar nuestras habilidades, nuestra inteligencia (la materia prima de nuestro próspero futuro empresarial).

A mis padres les diría que trabajo en ventas no porque no haya conseguido otro oficio (quizá uno acorde al que estudié en la universidad) sino porque me motiva la satisfacción diaria de resolver problemas, de incrementar mi network, de ser creativo, de afrontar nuevos retos, de aprender, de permanecer lejos de la monotonía, de mejorar el estilo de vida de mis clientes, de ser útil.

Si estás de acuerdo conmigo en que la labor comercial te proporciona todo lo anterior, entonces eres un apasionado. Sin pasión no hay propósito. Sin propósito no hay convicción. Difícilmente le compramos a quien no está convencido de lo que dice. La comunicación no verbal es la más efectiva. Pregúntate nuevamente por qué no estás vendiendo como quisieras. Quizá debas replantearte la pregunta: ¿Hacia dónde voy?.